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La
seguridad de la información es un tema multidisciplinario,
inmerso en la evolución misma de los procesos de negocio
y gestión de la información de las organizaciones.
Es por ello que requiere de una visión integradora, entre
todas las variables que la componen, dada la propia dinámica
del mundo corporativo y los entornos gubernamentales.
Por lo tanto, quienes dedicamos todo
nuestro esfuerzo y capacidad en el análisis y resolución
de esta problemática, debemos entender la importancia de
realizar una revisión tanto conceptual como práctica
de la seguridad de la información. Donde los aspectos tecnológicos
ocupan un lugar importante, ya sea por el desarrollo e implementación
de nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones
en todo tipo de organizaciones, como así también por
las fallas y errores de seguridad que las mismas presentan. Pero
la seguridad no debe remitirse solo a la tecnología, ya que
este pensamiento sería muy disperso, dado que los sistemas
informáticos siempre presentarán nuevas vulnerabilidades,
lo esencial es comprender que éstas se vuelven aún
más críticas si no existe una conciencia corporativa
sobre la seguridad de la información, que se evidencie en
el comportamiento cotidiano de los usuarios que gestionan los activos
de las organizaciones.
La seguridad es un proceso holístico
que no puede ser abordado tan solo con soluciones de tipo tecnológicas,
sino que debe ser afrontado de modo sistémico sobre todos
los elementos que hacen a la interacción cotidiana entre
el uso de las tecnologías, los recursos humanos que las utilizan
y las organizaciones que las contienen para sus procesos de gestión
de la información en un contexto global determinado.
Mientras las relaciones entre los
procesos de negocio y la seguridad en la gestión de la información,
no se encuentren íntimamente ligadas, la seguridad de la
información no podrá ser considerada como valor agregado
del negocio, y por ende no se podrá crear una verdadera conciencia
corporativa al respecto. Mucho menos trasladarla a las acciones
necesarias de “administración, resguardo y protección”
por parte de los usuarios de cada organización.
Actualmente muchas organizaciones
abordan la seguridad de la información desde un punto de
vista formal, con sólidas estrategias, directrices y políticas
de seguridad, haciendo cumplir las mismas de modo estricto, pero
a su vez existen aquellas que solo entienden la seguridad de la
información como “algo que hay que hacer”, ya
sea por obligaciones de certificación y/o el cumplimiento
de normativas vigentes, o bien por iniciativas aisladas del área
de tecnología, también suele manifestarse por cuestiones
reactivas ante la ocurrencia de algún siniestro o bien un
evento ilícito, que transforma la problemática de
seguridad en un tema para la discusión de la alta gerencia.
De todos modos, si no se llega a entender que la seguridad de la
información debe ser abordada de manera global por toda la
organización, integrando a los usuarios con las políticas
de seguridad y a su vez el uso de las tecnologías con el
resguardo de la información, en el contexto de la gestión
del negocio, cualquier tipo de solución que se implemente
será una simple quimera.
Es necesario concientizar sobre la
verdadera dimensión de la seguridad de la información
en su íntima relación con los procesos del negocio,
a los efectos de generar una conciencia colectiva propia de la organización,
con el objeto de que la seguridad se cristalice en las acciones
cotidianas de los usuarios de la información, transformando
el cumplimiento de las políticas y procedimientos en beneficios
tangibles. De este modo, la seguridad de la información se
vuelve una experiencia corporativa, la cual comienza en los recursos
humanos que gestionan los datos, continua en los procesos del negocio,
en el contexto de un flujo determinado de la información,
para luego ser monitoreada por los propietarios de la información,
desde las diversas áreas que correspondan.
Por tal motivo la seguridad de la
información requiere de un constante control, auditando el
efectivo cumplimiento de las normas, procedimientos y planes adoptados,
en el contexto de una conciencia corporativa de seguridad. A partir
de la cual toda nueva implementación es previamente analizada
desde el aspecto de seguridad, más allá de la funcionalidad
de cada tecnología, los desarrollos son analizados desde
el aspecto de seguridad y así sucesivamente, logrando que
los usuarios de la información encuentren un sentido práctico
al acatamiento de la directriz general de seguridad de la información
y en definitiva la conciencia corporativa exista por si misma, mas
allá de la tecnología.
Las organizaciones deben analizar
la dinámica del negocio y sus flujos de información,
para determinar cuales son sus principales riesgos, a su vez deben
realizar profundos estudios sobre el impacto que generaría
en su negocio/modelo de gestión, la ocurrencia de siniestros
y/o ataques contra la integridad, confidencialidad y disponibilidad
de sus datos, la continuidad de sus servicios o bien su propio prestigio,
comprendiendo que la forma más efectiva de implementar “Seguridad
de la Información” es llevarla al corazón mismo
de su actividad: la mente de sus recursos humanos, responsables
directos de la manipulación de sus activos de información.
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